Madrid   14-12-2018   
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En Caso de Duda, Comunícate

Puede que recuerdes que de pequeño te dijeran: “¡Estate calladito!” “A los niños se les debe ver pero no se les debe oír” y “Hablas demasiado”. Eras un niño “bueno” si te mantenías callado. Sin embargo, estar callado cuando eres pequeño causa grandes problemas más tarde en la vida.

De adulto, puede que te hayan castigado por comunicarte. Por ejemplo: si admites que cometiste un delito y que lo sientes, a nadie le importa. Aun así vas a la cárcel. Si honestamente le dices a tu cónyuge que estás pensando en una aventura amorosa, tu matrimonio sufre si tu cónyuge no es muy comprensivo. Si le dices a alguien que te sientes un poco chiflado, quién sabe lo que podría ocurrir. Así que aprendes a mantener la boca cerrada.

Sin embargo, los negocios fracasan cuando los directivos no hablan con los empleados o los empleados no hablan con los clientes. Todo el mundo cree erróneamente que la telepatía está funcionando. “Creía que sabías que estaba descontento con tu rendimiento”. “Deberías haber sabido que tenía exceso de trabajo”.

Los matrimonios se echan a perder por una comunicación deficiente. En vez de hablar abiertamente del sexo, el dinero, los problemas corporales o lo que sea, las parejas sueltan indirectas sobre sus preocupaciones o simplemente no dicen nada. Pero sin apoyo y comprensión de tu principal compañero, no llegas tan lejos. De hecho, un mal matrimonio puede echarlo a perder todo en tu vida. Ambas partes en un matrimonio con éxito son capaces de dar y recibir comunicación de su cónyuge sobre cualquier tema.

La vida es lamentable si no tienes a nadie con quien hablar abiertamente. Las amistades se basan en la comunicación. La falta de amigos o de un cónyuge con quien comunicarse, a menudo conduce a problemas mentales.

Así que la primera destreza de comunicación que necesitas es salir ahí fuera y hablar.

Por desgracia, en algunos temas, has aprendido a cuidarte de lo que dices, a guardártelo para ti, a mantener la boca cerrada sobre ello.

“Así que esa es la lección básica que cualquiera aprende en este universo. Aprenden a mantener la boca cerrada, y es la lección incorrecta. En caso de duda, habla. En caso de duda, comunícate”. – L. Ronald Hubbard

Siempre que tengas dudas sobre algo, ¡COMUNÍCATE! Habla, habla, habla, hasta que se resuelva el problema. Cuando sientas estrés, desacuerdo o resistencia entre tú y alguien cercano a ti, lo que no se debe hacer es desentenderse del problema. En lugar de eso, comienza a comunicarte.

Cuando sepas que deberías decir algo, ¡dilo! Por ejemplo: un empleado sabe que otro empleado está malversando dinero y entonces le dice algo al empleado y/o al jefe. Un médico sabe que debe hablarle del comportamiento grosero de un paciente al persona de la clínica. Un patrón sabe que debe hablar de asuntos de rendimiento deficiente con algunos empleados.

Coge al toro por los cuernos. Avanza en la vida. Escúpelo.

Si te preocupan las consecuencias de decir algo, puedes preguntar primero.

Ejemplos:

“Luisa, quiero decir algo sobre tu manera de conducir para ayudarte a que no tengas accidentes, pero no quiero molestarte. ¿Puedo decirte lo que pienso o debo mantener la boca cerrada?

“Jefe, ¿debería decírtelo si creo que me estás dando malos consejos?”

“Juan, nuestro matrimonio significa tanto para mí que no quiero decir nada que pueda ponerlo en peligro. pero he hecho algo mal y siento haberlo hecho. Creo que sería bueno para nuestra relación si te lo contara. ¿No crees que lo mejor es que seamos francos el uno con el otro al 100%?”

“¿Puedes escuchar algo lamentable que tengo que decir y permanecer en calma? ¿Estás listo?”

A la larga, siempre te va mejor comunicándote. Asume responsabilidad y habla. Quedarse callado no resuelve nada.

Le recomendamos que lea el libro Dianética: El Poder del Pensamiento sobre el Cuerpo o puede consultar más Consejos para el Éxito.


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