Madrid   14-12-2018   
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Éxito en el Liderazgo

Tú eres un líder, aunque no lo seas de manera oficial. La gente sigue tu ejemplo, aprende de ti, quiere saber tus opiniones y demás. La mejora constante de tus destrezas como líder es esencial para tu éxito.

La mayoría de la gente tiene una idea equivocada sobre el liderazgo. Por ejemplo: el vendedor de coches Jaime fue ascendido a Gerente de Ventas. Durante su primera semana como gerente, decidió mostrar a todos quién mandaba.

Jaime hizo chasquear el látigo. Celebró una reunión y le dijo al resto del personal de ventas: “¡Quiero que se vendan 10 coches hoy o alguien se irá a la calle!”.

El personal de ventas se puso a correr de un lado a otro con aspecto atareado y evitando a Jaime. Todo el mundo trató de obligar a los clientes a comprar coches, pero las ventas de coches cayeron.

Jaime gritó con más fuerza aún: “No podéis vender coches presionando a los clientes, ¡idiotas!”. ¡Ahora salid ahí fuera y vended estos estúpidos coches! Un mes después de esto, sus dos mejores vendedores renunciaron. Las ventas cayeron aún más.

Jaime dijo: “¡No puedo creerlo! ¿Qué estoy haciendo mal?”.

Cinco Malas Actitudes Para el Liderazgo

Como muchos nuevos gerentes, Jaime tenía estas cinco ideas equivocadas:

1. “Como soy el gerente, más os vale respetarme, ¡o si no…!”.

2. “La gente es perezosa; tengo que obligarlos a trabajar”.

3. “Yo soy superior a todos. Puedo hacer todo lo que quiera”.

4. “Si trabajas para mí, necesitas besarme el trasero”.

5. “Si no te gusta cómo llevo las cosas, puedes marcharte”.

Debido a estas actitudes, el personal de ventas de Jaime vendía menos coches y buscaban otros trabajos. Si Jaime no cambiaba su actitud, pronto también estaría buscando un nuevo trabajo.

Justo a tiempo, Jaime aprendió este hecho vital sobre la gestión.

Una Clave para un Liderazgo con Éxito

“Creo que mandar es servir y sólo le da a uno el derecho de servir”. – L. Ronald Hubbard

Al principio, Jaime dijo: “¿Qué? ¿Debo servir a otros? ¡Qué ridículo!”.

Pero luego se lo pensó bien. Una bombilla se encendió sobre su cabeza.

“Si SIRVO a los miembros de mi plantilla enseñándoles sobre ventas y coches, ellos sabrán cómo vender mejor”.

“Si SIRVO a los miembros de mi plantilla con amabilidad y cortesía, ¡tratarán mejor a los clientes!”

“Si estoy aquí para SERVIR a mi equipo, no les obligo a hacer ventas; les ayudo a hacer ventas”.

Un Nuevo Día

A la mañana siguiente, Jaime trajo una caja de rosquillas de chocolate para el personal de ventas y dijo: “¡Hoy es un nuevo día! Esto puede ser un tanto impactante para vosotros, pero me he dado cuenta de que he sido un mal gerente. Quiero ayudaros en lugar de chillaros, ¿de acuerdo?”.

Preguntó: “¿Cómo puedo AYUDAROS a cada uno de vosotros a vender un coche hoy?”.

Su equipo le propuso algunas ideas: “Llena de gasolina los depósitos para que no tengamos que echar gasolina durante las conducciones de prueba”. “Distribuyamos más folletos”. “Ofrece rosquillas a los clientes”.

Jaime dijo: “¡No hay problema! Os conseguiré gasolina, folletos y rosquillas”. Los miembros de la plantilla estaban atónitos, pero contentos. Durante el día, ayudó a su personal de ventas a dar servicio a los clientes, no presión.

“¿Ella quiere hablarlo primero con su padre? Esa es una buena idea. Invítale a que venga a conocernos, si le apetece”.

“¿Quiere hacer conducción de prueba con doce coches antes de decidirse? No hay problema”.

“¿Quieren enseñarle el coche a sus mecánicos? ¡Estupendo!”

Los clientes tenían la sensación de que estaban comprando coches de lujo debido al excelente servicio. El personal de ventas disfrutaba de su trabajo. Jaime se lo pasaba mejor y tenía menos estrés. Las ventas de coches subieron como la espuma.

Servicio, No Esclavitud

Jaime tenía una pequeña preocupación: “¿Mi gente se aprovechará de mí o me atropellarán si intento darles servicio?”.

Pronto descubrió que esto no era un problema, cuando un vendedor intentó mangonearlo.

El vendedor dijo: “Jaime, necesito unas horas libre para hacer algunos recados para mi mujer. Y necesito tomar prestado el coche de prueba, ¿de acuerdo?”. Jaime dijo: “No. Y no puedes tomarte algunas horas libres hasta que vendas un coche hoy. ¿Cómo puedo ayudarte a hacer tu trabajo?

Recomendaciones

1. Haz una lista de todos aquellos a los que lideres de una forma u otra: clientes, personal, compañeros de trabajo, familiares, amigos, colegas, incluso tu jefe.

2. Anota una o dos maneras más en que puedes mejorar el servir a cada persona esta semana.

3. Proporciona estos servicios durante la semana.

Observa el resultado. Observa cómo reacciona la gente. Date cuenta de cómo te sientes.

Si persistes en una actitud de servicio, tu posición mejorará, tu paga aumentará y te lo pasarás mejor. No sólo tendrás más éxito, sino que también lo tendrán aquellos a quienes lideres.

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